Rubén Farias
Maestro luthier y fundador
«Si la madera suena al golpecito correcto, ya nos entendimos.» Le gusta empezar temprano y dejar que el taller marque el ritmo.
Instrumento favorito: charango.
Farías & Fuentes Instrumentos
Acá el oficio no se improvisa. Se escucha, se toca y se ajusta hasta que el instrumento respira con naturalidad. ¿Se puede fabricar música con las manos? Nosotros creemos que sí.
«Cada instrumento tiene una historia, nosotros solo la ayudamos a sonar.»
Una frase que sale del banco de trabajo y termina en escenario.
Una mesa ordenada, sí. Pero no demasiado.
La gente detrás del sonido
Somos una familia de artesanos unidos por la música. Y sí, discutimos sobre barnices, cuerdas y espesores de tapa. ¿La buena noticia? De esas charlas salen instrumentos con personalidad.
Trabajo en equipo, de verdad.
Cada mano aporta algo distinto: corte, ajuste, barniz o una escucha paciente.
Maestro luthier y fundador
«Si la madera suena al golpecito correcto, ya nos entendimos.» Le gusta empezar temprano y dejar que el taller marque el ritmo.
Instrumento favorito: charango.
Barnices y terminaciones
«El brillo tiene que acompañar, no gritar.» Sabe cuándo detenerse, una virtud rara y valiosa.
Instrumento favorito: guitarra criolla.
Técnica electrónica
«Un micrófono bien puesto cambia la historia.» Hace que cada enchufe, soldadura y captación trabajen sin drama.
Instrumento favorito: bajo eléctrico.
Aprendiz de taller
«Acá aprendés mirando, preguntando y volviendo a mirar.» Trae energía nueva y una obsesión sana por medir dos veces.
Instrumento favorito: acordeón.
No es solo la técnica. También es la memoria del oficio, el tiempo que se respeta y la costumbre de revisar cada detalle como si fuera el primero. La madera, al final, no perdona la prisa.
Alma, puente, trastes y acción. Nada queda librado al azar.
Barnices pensados para proteger sin tapar la voz del instrumento.
Si se puede salvar, se salva. Si no, te lo decimos de frente.
Historia breve del taller
Farías & Fuentes Instrumentos creció con una idea clara: fabricar instrumentos, venderlos y repararlos con la misma seriedad con la que se escuchan en una sala silenciosa. Empezamos con pocas herramientas y muchas ganas. Hoy seguimos con la misma cabeza, aunque con más cajones.
¿Qué cambió? La precisión, la experiencia y la confianza de quienes vuelven. Lo que no cambió fue la costumbre de mirar cada pieza como si fuera única.
Traé tu instrumento, tu idea o esa duda que no te deja tocar tranquilo. Siempre hay un mate, una mirada técnica y una solución posible.